Los panameños tendremos que tomar mayor conciencia de nuestros actos, porque ellos tienen incidencia en nuestro entorno y modifican constantemente nuestro medio ambiente. Lo que hacen unos a cientos de kilómetros, afecta la calidad de vida de otros, alejados totalmente de esas realidades. Eso, en pequeña escala, pues a gran escala, las naciones desarrolladas provocan tanta contaminación, que el planeta entero está sufriendo las consecuencias… y en algunos países se siente más que en otros.
Lamentable es que las autoridades no tengan la capacidad para cuidar nuestras riquezas, entre ellas, el Canal de Panamá, que por primera vez en su historia tuvo que interrumpir el tránsito a causa del clima. La advertencia no puede ser más clara ni la naturaleza puede hablar más alto. Ojalá este año que comienza todos podamos hacer algo para evitar el calentamiento global. Por poco que parezca que sea, si lo hacemos todos, el esfuerzo será enorme. Caso contrario, debemos empezar a acostumbrarnos a que llueva en diciembre y enero, a las crecidas y desbordamiento de ríos con sus penosas consecuencias, a perder cultivos o a vivir con el agua racionada y beberla turbia. Es un esfuerzo de todos.
