El proyecto insignia del gobierno –el Metro– pondrá fin a décadas de sufrimiento de un pueblo obligado a utilizar un servicio de transporte público anacrónico, malo y peligroso. Es una iniciativa largamente acariciada por miles de usuarios que no tenían otra alternativa.
Tan esperada es esta solución, que el gobierno simplemente no puede darse el lujo de que algo salga mal en este proyecto, pues eso representaría una enorme desilusión para ellos. Es por ello que una mayor participación ciudadana –y en especial de los usuarios– sería conveniente para el proyecto. Además, cada cambio en sus especificaciones, cada detalle que ayude al usuario a informarse sobre esta iniciativa, redundará en mayor apoyo al nuevo y necesario sistema de transporte público.
El gobierno lleva meses haciendo campaña sobre sus logros, como si aún estuviera buscando votos. Ideal sería, en cambio, divulgar los detalles del proyecto del Metro, como la forma en que se pagará, sus retornos, tarifas, subsidios –si los hubiera–, obstáculos, rutas, información realmente útil para los usuarios. De ello depende el grado de aceptación de este proyecto.