La celebración del Día Internacional de la Libertad de Expresión llega este año en momentos difíciles para el ejercicio de la profesión. México y Honduras se han convertido en países donde ser periodista es un riesgo de vida. En este último país, en solo mes y medio han asesinado a siete comunicadores, por lo que ha sido clasificado como el peor país del mundo para ejercer la profesión.
En México han matado a cuatro o cinco periodistas para completar un dantesco cuadro de 62 comunicadores asesinados en una década. Si bien Panamá no refleja una realidad tan dramática como esta, está creciendo una semilla de intolerancia a la crítica, no solo periodística, sino a las opiniones contra funcionarios del Gobierno. Existe preocupación entre medios y gremios periodísticos porque avistan negros nubarrones para la libertad de expresión en Panamá.
El respeto a la libertad de expresión es una lucha permanente; siempre hay alguien al acecho para limitarla o prohibirla a través de métodos distintos –un arma de fuego o una ley-, pero el fin es el mismo. Con este panorama, ni periodistas ni ciudadanos tenemos mucho que celebrar.
