Enhorabuena que los dirigentes de Costa Rica y Panamá hayan anunciado un acercamiento entre las dos naciones. Ambos países contamos con características afines, no solo en cuanto al tamaño de nuestras poblaciones y una sabia cultura de paz al ser los únicos del continente que han abolido el ejército, sino por lo complementarias que podrían llegar a ser nuestras economías.
Pero así como los ticos ven en el dinamismo de nuestro sector de servicios un buen ejemplo a seguir, los panameños debemos aprender de sus experiencias en desarrollo turístico y preservación de los recursos naturales.
Con agudeza y visión de estadista, la nueva Presidenta de los costarricenses ha anunciado que su país se convertirá en una zona libre de minería. El país que se ha convertido en icono mundial del turismo ecológico y ha logrado un admirable desarrollo humano, sabe que la defensa de la frágil cadena ecológica tropical –además de mejorar la calidad de vida de los habitantes, evitando daños irreparables al ambiente– es buen negocio. Aprendamos: a mediano y largo plazo la riqueza ecológica aportará al país muchísimo más que la explotación minera.
