Está más que claro que las organizaciones de la sociedad civil son la piedra en el zapato para el Gobierno. Por ello se han convertido en objetivo de ataque por parte del Ejecutivo.
Y como quien maneja los hilos de una marioneta, allí no ha habido el menor escrúpulo en utilizar el Ministerio Público como fachada para cubrir las huellas de sus arteros ataques. Se trata de una arremetida sucia, cobarde e infame contra líderes de la sociedad cuyo único pecado es pedir que las cosas se hagan bien.
La actuación de los autores materiales e intelectuales de la ruin embestida no puede ser calificada como un acto de ignorancia. Lo que hay aquí es alevosía, es el deseo de desprestigiar y desacreditar, pues lo que buscan es acabar con la poca decencia que le resta a este país. Pero la bribonada quedó en evidencia. Apostaron a que no nos enteraríamos de su maquiavelismo, sin darse cuenta de que su osadía solo es comparable con su creciente torpeza.
