Una vez más, un buen proyecto es la excusa para quitarle al Estado millones de dólares. La interconexión gratuita que ha implementado el Gobierno para los usuarios de internet a nivel nacional ha resultado problemática, por lo que hemos invertido en un proyecto más bien mediocre.
Desde la licitación, el proyecto generó sospecha, dado que fue la oferta más onerosa la ganadora.La excusa fue que tenía la mejor oferta técnica, aspecto este que es, precisamente, el problema de la interconexión. Ahora hay internet gratuito en decenas de puntos del país al que nadie se puede conectar. Pero, seguramente, la empresa que ganó la licitación no ha tenido ningún obstáculo en cobrar.
Este es el problema del Estado, el derroche de recursos en inversiones que carecen del control necesario para exigir eficiencia. Ahora, la pregunta es: ¿qué hará el Gobierno? Sea lo que sea que haga, no puede hacerse de la vista gorda, pues esta empresa cobra por un servicio que funciona a medias y que, por lo que nos ha costado, debería estar en completo funcionamiento.
