Algunas de las personas que manejan los hilos del Órgano Judicial lo hacen de forma tan torpe, que hasta un niño se daría cuenta de que le están haciendo trampa al sistema. Veamos el caso de la Fundación Mar del Sur o el de los durodólares. Ambos llevan años dando vuelta en los despachos judiciales sin que se produzca una sola acción que nos haga pensar que se impartirá justicia. Al contrario, los funcionarios parecen utilizar estos expedientes de almohada para tomar su siesta diaria.
En cambio, en otros, como el caso de la separación de la Procuradora, son tan diligentes que nos preguntamos cuál es la razón de la mora judicial. La respuesta es obvia: la justicia panameña es selectiva. Entonces, ¿qué debemos esperar de la investigación del Ministerio Público en el caso de la Fundación Mar del Sur? El procurador suplente nos dio ayer una pista. Al responder una pregunta sobre el paradero de este expediente, contestó: “No sé... en una de las tantas [fiscalías] que hay”. Así las cosas, no nos sorprendería que haga muy poco. Después de todo, él salió de la coalición de partidos que están en el poder y en el que militan, precisamente, varios de los involucrados en este caso.
