Considerada la industria más contaminante de todas las existentes, la minería metálica a cielo abierto parece ganar terreno en un Panamá desprovisto institucionalmente de las herramientas necesarias para fiscalizar su desempeño. El decidido apoyo obtenido por las mineras de parte de la actual administración –incluyendo a una empresa que, como Petaquilla Gold, cuenta con una larga lista de incumplimientos a la ley ambiental– debería poner los acentos en los procesos fiscalizadores. Pero no parece que esté sucediendo. Una docena de inspectores –que también realizan labores administrativas– es todo el equipo técnico con el que cuenta el Ministerio de Comercio e Industrias para enfrentar el acecho minero. Evidentemente, nada podrán hacer para salvaguardar los intereses nacionales y evitar los accidentes y tragedias típicas de esta peligrosa actividad. Por lo pronto, una empresa minera canadiense campea a sus anchas por las bellas tierras de Cerro Colorado, “capacitando” sobre los “beneficios” de la minería. Tienen un plan y lo dicen sin pudor: convencer a los indígenas, solicitar la concesión y venderla. Un negocio redondo.
Hoy por Hoy 2010/02/11
11 feb 2010 - 05:00 AM
