En cartelera se encuentra Chance, los trapos sucios se lavan en casa, obra del talentoso cineasta panameño Abner Benaim. Detrás de esta muestra de cine de calidad internacional, hay un esfuerzo titánico por financiar y realizar un largometraje de muy buen nivel, todo a pulmón privado.
A pesar de que del presupuesto nacional se destinan millones y millones para sufragar una burocracia adormecida supuestamente encargada de promover las artes y cuidar nuestro patrimonio histórico, las obras que brillan y alcanzan excelencia, todas, guardan en común que nacen de la iniciativa privada, sin ayuda ni financiamiento gubernamental.
Junto a Benaim, todos los veranos Danilo Pérez reúne en Panamá a lo mejor del jazz internacional, el Museo de Arte Contemporáneo organiza la Bienal de Panamá, la Asociación Nacional de Conciertos ofrece lo mejor de la música clásica, y así la danza, la ópera y la plástica de excelsitud terminan siendo el resultado de ciudadanos anónimos y comprometidos con aportar al país. ¡Enhorabuena a tantos panameños que hacen patria en los espacios vacíos de la cultura!
