Prominentes miembros de la denominada Cruzada Civilista han convocado a la ciudadanía para realizar una protesta pacífica. Este grupo surgió de forma espontánea para hacer frente a la dictadura militar y sirvió como punta de lanza en la resistencia ciudadana al gobierno de facto.
De vuelta a la democracia, por haber desaparecido la causa contra la que protestaba, el grupo se diluyó y con el tiempo desapareció. El actual gobierno, antes de cumplir un año de mandato y con su actuación en la suspensión judicial de la Procuradora, ha dado razones para el resurgimiento de protestas ciudadanas similares a las realizadas por la Cruzada Civilista.
Al parecer, por el estilo de gobierno del actual Presidente, esta no será la única razón para protestar; todo parece indicar que el afán de control de los órganos del Estado por parte del Ejecutivo, que riñe palmariamente con el orden constitucional, no acabará en el asunto Gómez. Este llamado a protestar lleva una connotación muy específica y particular; la defensa ciudadana de la democracia y el respeto por la institucionalidad a través de la observancia del orden constitucional, lo que resulta altamente preocupante ya que nunca pensamos que a escasos 20 años del fin de la dictadura, amenazas sobre la democracia resurgieran. Quien no quiera verlo así vive otra realidad.
