El tiempo le dio la razón a la sociedad civil. Ni cinco meses han pasado desde que el ministro de Gobierno dijo: “No vamos a cogobernar con la sociedad civil ni con nadie”, refiriéndose a los llamados que hicieron organizaciones no gubernamentales –e incluso el Ministerio Público– para poner en marcha el nuevo sistema penal acusatorio.
El simple desconocimiento –admite cándidamente hoy el Presidente de la República– fue suficiente para retrasar dos años la adopción de un sistema de justicia más eficiente que el actual, y que ha dado muestras irrefutables de su obsolescencia. Descalificar la sociedad civil, solo porque disiente de opiniones o decisiones del Gobierno, es desconocer elementales principios de la democracia. El autoritarismo nunca ha sido buen consejero, y eso lo debería saber el ministro mejor que nadie. Ojalá el funcionario adopte actitudes menos soberbias en el futuro.
