¿Qué pasa con las autoridades cuya misión constituye, precisamente, cuidar nuestro patrimonio histórico? Con solo visitar la plaza más importante del país hasta el más lego de los ciudadanos entiende que inversionistas inescrupulosos han destruido una parte fundamental de su entorno. Luego de la devastación de La Exposición y Bella Vista, solo nos queda el Casco Antiguo como joya histórica de valor mundial.
Si los inversionistas quieren construir torres y ensayar cuanta extravagancia o cursilería arquitectónica se les antoje, tienen el resto de la ciudad para hacerlo. El Casco Antiguo se trata de la recuperación de sus fachadas e interiores, de la preservación de su escala humana y del legado histórico.
Como si no fuera suficiente el agravio del PH Plaza Independencia –que solo admite demoler todo lo construido por encima de la altura original- ahora se han unido al sinsentido los extranjeros que han acribillado inescrupulosamente el legendario Hotel Central, donde no se restaura, sino que se construye sin el menor aprecio por el pasado ni la arquitectura del que fuera un emblema del país y ya se avistan pisos adicionales. ¿Qué pasa con nuestras autoridades?
