Ricardo Martinelli celebró ayer lo que él cree es su mejor regalo de Navidad y ha sido su peor derrota. Al filo de la madrugada, con idénticas artimañas legislativas tantas veces criticadas como opositor, impuso dos magistrados sacados del mismo laberinto de poder al cual echaban mano los coroneles primero, y los inescrupulosos mandatarios PRD y panameñistas después. Quizás la celebración no le permita entender que el cínico abuso del poder con el que se manejó, lo delata como un farsante de esperanzas y es allí como ganando, pierde. No escapa de responsabilidad en esta tragedia la actuación directa del partido Panameñista, que bien pudo detener los nombramientos. Pero los panameñistas nos reiteran que, en el poder, son buenos discípulos de Moscoso. Cuando empiecen a emanar los mismos bodrios judiciales que han espantado a esta sociedad los últimos 15 años, aquí le recordaremos que han sido los panameñistas quienes deben cargar la responsabilidad: Mireya nos legó a Spadafora, Cigarruista y Salas. Los hermanos Varela no solo apoyaron regocijados las designaciones, sino que recogieron los votos y nos aseguraron el madrugonazo. ¡Feliz Navidad!
Hoy por Hoy 2009/12/25
25 dic 2009 - 05:00 AM