Hace pocos días celebramos en el país el día del maestro, fecha que se dedica a exaltar positivamente la labor del educador panameño. Esa profesión, la de educador, más que de ciencia requiere de vocación y entendimiento de que cada acto que se realiza impactará positiva o negativamente en cada uno de los educandos, sin importar que estos sean propios o extraños. Ante esto, la actuación del director de la Escuela de Artes y Oficios Melchor Lasso de la Vega no se compadece en absoluto con su profesión.
Arremeter a tiros contra un conductor por un incidente de tráfico, deja dudas sobre su vocación, y remarca los temores del bajo nivel de la educación escolar en nuestro país. Los medios de comunicación damos cuenta, a menudo, de algún evento reprochable en el que se encuentra envuelto un docente, y esto obliga a que cualquier reforma que impulse el Meduca para mejorar la calidad de la educación, tenga como componente esencial un alto criterio de formación de docentes y de selección para su incorporación al servicio público.
