El mercado energético local está por enfrentar una crisis. Varios factores conspiran para que sea grave: por un lado, el fenómeno de El Niño provocará una prolongada estación seca que comprometerá los embalses de las empresas generadoras de energía hidráulica. En este momento los lagos están en un nivel que, aunque aceptable, probablemente sea insuficiente para el creciente consumo.
Es por ello que el Estado busca una alternativa que sirva para enfrentar la escasez, pero ahora resulta que, de pronto, las plantas térmicas están atravesando problemas técnicos y de mantenimiento. Bien hace la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos en investigar sobre estos alegados daños, pues es muy extraño que sea justamente ahora –cuando son más necesarios que nunca– que se presenten estos “inconvenientes”.
Todo indica que tenemos en ciernes un problema mayúsculo, y todos debemos ahora poner de nuestra parte para aminorar su impacto y consecuencias, por lo que bien podríamos comenzar a hacer ahorro de electricidad en nuestras casas y oficinas. La insensibilidad de hoy puede costarnos mucho más que sudor mañana.
