Hoy por Hoy 2009/11/25

La artimaña no es nueva; es tan antigua como la República. Apropiarse de tierras nacionales, por una bagatela, ha sido una práctica llevada –por generaciones– por quienes se han quedado con buena parte del patrimonio nacional al descubrir una extensión baldía, estratégicamente ubicada, ya bien sea cercana al agua o al borde de algún proyecto carretero que gestiona el Gobierno.

La ley de titulación de costas e islas –so pretexto de beneficiar al campesinado luchador y desposeído que sí merece la intervención del Estado– nos revela ahora la verdadera urgencia de aprobarla a último minuto.

Ahora que se vuelve a discutir el tema en la Asamblea Nacional –y para que no queden perjudicados justos por granujas– es impostergable que la nueva legislación incluya normas obligatorias sobre transparencia: toda solicitud de adjudicación de tierras estatales deberá ser de acceso público, con indicación clara de la ubicación y área que se solicita; el precio que se pretende pagar y el nombre de los accionistas –en caso de sociedades anónimas– detrás de la solicitud. Una dosis de transparencia en este tema, rendirá enormes beneficios al país.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Cepanim: ¿cuándo iniciará entrega a herederos de beneficiarios fallecidos?. Leer más
  • La corrupción hace ‘lobby’ en Washington. Leer más
  • ‘Perdónenme’: Muerte de influencer conferencista Marie Claire reabre el debate sobre la salud mental en Panamá. Leer más
  • Gobierno busca frenar en la Corte Suprema la Policía Municipal que creó el alcalde Mizrachi. Leer más
  • Cepanim: Jubilados anuncian que no se detendrán y convocan a nueva protesta para exigir reducción de comisión por canje. Leer más
  • Caso Town Center: la audiencia de imputación de cargos será en octubre. Leer más
  • Chapman sobre el fraude en la DGI: empresas de seguros y bancos han sido engañados con créditos fiscales. Leer más