En todas las sociedades, los medios de comunicación concentran sus esfuerzos en dar cobertura a las acciones gubernamentales. Esto se debe al hecho de que las entidades estatales por naturaleza son generadoras de noticias. Si son buenas o malas, bien o mal enfocadas, son temas de constantes discusiones.
Pero una cosa es que actividades que requieran difusión sean objeto de esta, y otra, muy distinta, que la chequera gubernamental sea utilizada constantemente para promover las acciones gubernamentales. El desembolso en publicidad estatal no es una inversión pública. Sirve para comprar plumas, voces y conciencias. En fin, se convierte en un despropósito de la difusión de la actividad gubernamental. Por esta razón no es bien visto que el Estado pague publicidad en forma millonaria.
La anterior administración fue duramente criticada por esta práctica, inclusive por el actual Presidente cuando estaba en campaña. El gasto que hasta ahora lleva en publicidad el Gobierno –alrededor de dos millones de dólares– no se justifica. Se trata de la misma práctica deleznable de pagar publicidad. El cambio permanece ausente.
