Gran decepción nos estamos llevando a diario con el alcalde Vallarino. Nos resistimos a creer en tanto parroquialismo en pleno siglo XXI. El alcalde debe primordialmente ser un líder que dirija el municipio hacia un verdadero desarrollo, para lograr una ciudad moderna y pujante, que lidere cambios en las costumbres ciudadanas y que administre los recursos de la capital con diligencia y transparencia.
Pero no, nos encontramos ante la triste realidad de que lo que tenemos es un alcalde que se preocupa por los carnavales y por ‘organizar’ lo que se vislumbra será un patético escenario de una ‘soñada’ villa navideña, que nos costará hasta ahora medio millón de dólares, entre globos, helio, juegos mecánicos y luces, pero de la solución del problema de la recolección de la basura nada, de la planificación urbana nada.
Señor alcalde, entienda de una vez por todas que quienes vivimos en este municipio estamos cansados de improvisaciones, malos manejos y actividades superficiales.
La capital –que usted administra- tiene graves problemas y debe usted ser el gestor de sus soluciones. Recapacite y decida, una vez por todas, dejar las superficialidades y trabajar por el bienestar de la capital. Para eso fue electo, no para alcanzar un Guinness.