El principal concepto de la campaña que desplegó el actual mandatario para ser elegido, fue la ruptura con los esquemas practicados por los políticos tradicionales. En ello confió la mayoría de los panameños. Con el inicio ayer del período de postulaciones para la designación del nuevo Contralor, la promesa se olvidó.
A la cita, puntualmente, acudió Gioconda de Bianchini, quien ocupa un importante cargo dentro de la organización empresarial del presidente, Ricardo Martinelli. Esa misma mayoría que lo eligió, repudia –según las encuestas– que el Presidente no haya roto con el nepotismo y amiguismo. Ahora, es responsabilidad de la Asamblea Nacional demostrar que la designación que hará del profesional que ocupe el cargo de Contralor, responda a los criterios de capacidad e independencia requeridos.
La capacidad de De Bianchini no se cuestiona, su independencia genera importantes dudas. Su designación condenaría al país por cinco años más, a ver y padecer los mismos hechos que el Presidente tanto criticó cuando cursaba su tercera campaña presidencial.
