Los eufemismos cumplen una función amortiguadora del mensaje que se expresa. A esto acudió la mayoría de la Corte Suprema en el caso del ex ministro Belgis Castro. Declarar legal su detención, se traduce en que consideró correcto lo actuado por el Ministerio Público al ordenarla. Añadir a su decisión otras medidas cautelares que le permitan al sindicado estar confinado en su residencia, comprende el eufemismo jurídico contenido en su decisión.
La actuación de la Corte Suprema, en forma y fondo, es paradójica. En la forma, por la demora en decidir el recurso interpuesto; esto es perjudicial para el acusado sin importar de quién se trate. En el fondo, porque aunque considera que el ex ministro debe estar detenido de manera preventiva, su condición de político la llevó a amortiguar esa determinación, al punto de sustituirla por un confinamiento domiciliario.
Decisiones como estas envían un claro mensaje a los políticos corruptos, de que sin importar que puedan detenerlos, su condición de políticos les granjea un trato diferente al resto de detenidos preventivamente.
