Como si fuera poco para los panameños tener que enfrentar día a día los problemas sociales y económicos del país, ahora también estamos frente a lo que podría ser el inicio de una epidemia de dengue hemorrágico, cuyo mosquito transmisor había sido erradicado hace algunos años.
Este es un tema de Estado que no solo involucra al Gobierno –que debe dirigir sus esfuerzos y recursos para implementar medidas de prevención y educación en la población, con el fin de eliminar los criaderos del vector transmisor– sino también a los ciudadanos, quienes tenemos que reaccionar ante la gravedad del problema que afrontamos.
Simples hábitos de aseo como la recolección y deposición apropiada de la basura, y la eliminación de envases que acumulen agua, son medidas sencillas pero efectivas para evitar la enfermedad. Ante la posibilidad de una crisis sanitaria, como sería una epidemia de dengue hemorrágico, es necesario entender que la solución es fácil y está en nuestras manos. ¡Es hora de tomar conciencia!
