Casi tres meses después de aquel esperanzador discurso de cambio que dio inicio a la presidencia de José Luis Varela en la Asamblea Nacional, todo sigue igual por los lados del Palacio Justo Arosemena. Las promesas hechas por el diputado panameñista no han podido hacerse realidad y los miembros del Órgano Legislativo –de bando y bando– se mantienen atrincherados y defendiendo, a capa y espada, sus más que excesivos privilegios.
El viejo discurso de los diputados del Partido Revolucionario Democrático –en el sentido de que la eliminación de sus privilegios debe ir casado con la eliminación de ventajas similares de ministros y magistrados– ahora es también utilizado por los diputados de la Alianza por el Cambio. Mientras, las reformas al reglamento interno de la Asamblea Nacional siguen en la lista de pendientes de una institución que no parece tener la más mínima intención de salir del hueco oscuro del desprestigio al que la ha lanzado y siguen lanzando sus miembros.
