En lo que constituye una broma de mal gusto, los concejales del PRD –partido que tiene mayoría en el Consejo Municipal de Panamá– designaron a uno de sus miembros como representante de la “sociedad civil” en la Junta de Planificación Urbana. Consecuentes con las jugarretas que se hacen entre sí los “altos dirigentes” del partido, los concejales decidieron imitar la conducta, con la diferencia de que ahora la perjudicada será la ciudad.
La capital reclama a gritos una verdadera planificación urbana, luego del daño irreparable infligido por los políticos del Mivi y la Alcaldía. No se requiere un doctorado para entender que la ciudadanía espera de sus representantes –como mínimo– que respeten la ley, y no el mismo “juega vivo”. Ese político que ha usurpado el espacio reservado por ley a un profesional independiente e idóneo, debe renunciar inmediatamente. El país requiere de una oposición fuerte y democrática. Sería sabio que los dirigentes del PRD y todos sus miembros aprendieran algo del mensaje enviado tras la derrota recibida en las urnas, si realmente esperan ser una opción viable para los ciudadanos.
