Las autoridades mundiales de salud, reunidas en Estocolmo, han determinado que la categorización para la influenza A(H1N1) debía elevarse a pandemia, nivel máximo 6. Ello, lejos de ser un llamado a la histeria colectiva, debe alertarnos a no desatender las medidas sanitarias divulgadas desde el inicio, cuando la enfermedad comenzó su rápida avanzada en todo el mundo. Es nuestro deber estar informados para que en caso de que el virus toque nuestra puerta, la ignorancia y el miedo no se apoderen de los residentes.
Medidas sencillas pero constantes pueden mantener aislado el virus o por lo menos contener su propagación. Lavarse las manos, evitar besos, abrazos y estrechar la mano, y lo más importante, frente a síntomas gripales (tos, secreciones, dolor de garganta, fiebre, malestar corporal severo) usar mascarilla y acudir al médico para un diagnóstico certero y tratamiento adecuado. Depende de nosotros evitar que se disparen los contagios en el país, aunque ello signifique disminuir el entusiasmo al saludar a los conocidos. Si todos sumamos esfuerzos y no descuidamos las medidas preventivas, podemos contribuir serenamente a mantener las cifras de influenza en Panamá al mínimo nivel.
