La ciudad de Panamá tiene pocas calles en comparación con la cantidad de vehículos que diariamente circulan por ellas. Darle mantenimiento no debería ser mayor problema si se cuenta con los recursos. Y si de dinero se trata, eso es lo que le ha sobrado a esta administración.
Por ello es inexplicable que abunden calles tan mal hechas y en tan mal estado. Dentro de unas semanas el Gobierno inaugurará la cinta costera, una vía de corta longitud, pero de gran costo: 190 millones de dólares. En otras palabras, dinero había, pero se gastó de forma insensata, pues en muy poco ayuda esta obra a solucionar el grave problema que seguiremos teniendo en la ciudad.
Y, por si fuera poco, por donde quiera que circulemos hay que esquivar los baches, que los hay de todo tamaño y profundidad. Lo que agradeceríamos todos es contar con una buena y amplia red vial y en buenas condiciones. Eso nos daría más calidad de vida. Maquillar el problema de la circulación vial solo dilata la planificación de una solución integral.
