Las buenas intenciones no bastan para lograr un objetivo. El programa “Conéctate al Conocimiento” adquirió un número considerable de computadoras portátiles para estudiantes de las escuelas oficiales, a un costo de 10 millones de dólares. Aunque la intención no es mala, es evidente que la compra no estuvo bien planificada, pues ahora resulta que el producto no tiene una buena relación de costo/beneficio; las computadoras se entregaron sin saber cómo se recuperarían y tampoco pudieron ser aseguradas, por lo es muy probable que la que se pierda, dañe o roben, no se podrá recuperar. El proyecto sufre el riesgo de morir en su cuna por una ineficiente planificación. Lo mismo ocurre con la educación superior, que está enviando profesionales a un mercado que ya no los necesita o con una formación que no responde a su realidad. ¿Hasta cuándo seguiremos con la improvisación? Si queremos ser país de primer mundo, necesariamente tenemos que planificar, trazarnos metas y hacer todo lo posible por alcanzarlas, pues, de otra manera, terminaremos derrochando el poco dinero que tenemos y, lo más valioso, nuestro recurso humano.
Hoy por Hoy 2009/05/23
23 may 2009 - 05:00 AM
