Como si todos los panameños sufriéramos de amnesia, el ministro de Obras Públicas, Benjamín Colamarco, pretende convencernos de que en aquel deslucido espectáculo bajo una carpa blanca, en plena carretera a medio acabar –y con la participación del Presidente Torrijos–, entre cámaras, periodistas y la plana mayor de sus cofrades no tuvo lugar la inauguración oficial del nuevo tramo del Corredor Norte, sino que se trató meramente de la “declaratoria formal de su apertura”. Exactamente ¿a qué estamos jugando? Lo razonable sería que en lugar de buscar pretextos ridículos, el Gobierno le exigiera al contratista la inmediata rectificación de las fallas técnicas, y que enfrentara, de una vez por todas, las deficiencias de una obra entregada aprisa para cumplir con la cuota de clientelismo electoral. Total, la vía es necesaria, lo que es inaceptable es el precio que se pretende cobrar, y su ruinoso estado.
Hoy por Hoy 2009/05/15
15 may 2009 - 05:00 AM
