El error administrativo que dio al traste con las preferencias arancelarias con la Unión Europea todavía está causando serios problemas a los exportadores locales. De acuerdo con fuentes del sector, la mayoría de los exportadores está asumiendo el costo de la pérdida, ya que el trámite para obtener el denominado euro certificado no solo resulta engorroso, sino prolongado y costoso. Así pues, tenemos un sector que enfrenta problemas en el peor momento, cuando en Panamá comienzan a sentirse los efectos de la crisis económica mundial.
Si el Gobierno hubiese actuado con responsabilidad desde el principio, nada de esto estuviera ocurriendo. Pero ahora, las empresas que se dedican al negocio de la exportación hacia los países europeos sufren por la negligencia de alguien que no hizo bien su trabajo. Y ya que este es un error solo atribuible al Gobierno, bien debería éste facilitarle el trámite a esos que perjudicó de forma directa. Si bien ello no soluciona el problema de fondo, al menos podría paliar sus nefastas consecuencias. Lo que es inconcebible es que los productores –siendo ellos las víctimas– tengan que asumir este costoso descuido.
