Las recientes declaraciones del presidente, Martín Torrijos, en torno al traslado del feriado del 1 de mayo han confirmado lo peor: el Partido Revolucionario Democrático, en efecto, está considerando el cambio. A escasos 11 días de las elecciones, el mandatario, en vez de dar tranquilidad a los compatriotas negando categóricamente la alteración del calendario, ha manifestado que, en efecto, aún no ha decidido al respecto. Así, Torrijos parece estarse prestando a la siniestra jugarreta que buscaría incentivar el abstencionismo.
Recordemos que el año pasado, cuando el día puente tenía más sentido, no fue trasladado el feriado, lo cual deja en mayor evidencia el oportunismo y la bajeza del acto. La decisión y la responsabilidad final es potestad exclusiva del Órgano Ejecutivo, que no debe olvidar –en las postrimerías de su mandato– que la seriedad y pureza del torneo electoral serán parte de los méritos o reclamos que la historia le tiene preparada y que, en materia electoral, esas jugadas también salen chuecas. ¡No subestime a los panameños!
