En el ocaso de la gestión del presidente Torrijos, la corrupción y la falta de transparencia se han convertido en parte del día a día. Se han descubierto bochornosos escándalos que ponen en peligro la credibilidad e institucionalidad del país. Los problemas siguen si resolverse. La población clama desesperadamente que el Gobierno adopte medidas para disminuir los índices de esa delincuencia que cada día acaba con la vida de más personas inocentes. Pero para resolver este problema hace falta contar con un sistema penitenciario eficiente, en el que el tráfico interno de drogas y armas sea controlado por un cuerpo de custodios profesional, y se establezca un sistema de resocialización que permita el reintegro a la sociedad de quienes delinquen. Sin embargo, la realidad es muy distinta, nuestras cárceles son verdaderas escuelas del crimen, lo que se agrava por la poca o ninguna vigilancia de los guardianes de prisión. La falta de atención del Gobierno a este tema no tiene límites, y la ciudadanía tiene derecho a saber, ¿cómo pretenden solucionar el problema de la criminalidad si el control de las cárceles se les ha salido de las manos? ¡Exigimos respuestas!
Hoy por Hoy 2009/04/20
20 abr 2009 - 05:00 AM