El Ministerio de Obras Públicas (MOP) no solo se ha excedido en los gastos de publicidad en época de elecciones, sino que el costo de sus proyectos viales se ha incrementado a niveles alarmantes. Decenas de millones de dólares ha solicitado su titular para completar proyectos viales que en papel tenían un costo y que en el campo se incrementaron tanto que cabe preguntarse para qué se hacen licitaciones si después el MOP está más que dispuesto a permitir hacer modificaciones contractuales que terminan elevando el costo final de la obra.
Es absurdo gastar energías y recursos en procedimientos que a la larga se convierten en simples formalidades de las que los contratistas se burlan con la complicidad entusiasta de funcionarios del MOP. Así pues, los panameños terminamos pagando –con dineros de nuestros impuestos y bolsillos– la falta de rigor de los funcionarios en el cumplimiento de sus deberes. Ya estamos cansados de que el Gobierno derroche millones de dólares en obras inservibles, de mala calidad y de costos tan altos como injustificados sin que haya consecuencias para ellos. ¿Hasta cuándo sufriremos tanta ineptitud?
