El debate entre candidatos, que tuvo lugar anoche en la Cámara de Comercio, dejó en evidencia mucho de lo que nos espera en el futuro: promesas vagas, una que otra pulla política, pero la evidente carestía de las cualidades y preparación necesaria para gobernar. No importa cuál de los dos termine triunfador, se nos avecinan tiempos difíciles cargados de incapacidad e improvisación. Al final, a falta de convencimiento, los panameños terminaremos sufragando en contra del candidato más temido. El proceso político, del que todos hemos sido responsables por acción u omisión, ha terminado produciendo una triste selección de candidatos presidenciales, legislativos o alcaldicios y pagaremos la factura por nuestra dejadez o complacencia. Nos queda por delante meditar sobre nuestro futuro político y la forma cómo sumarle sangre nueva y comprometida.
Hoy por Hoy 2009/03/18
18 mar 2009 - 05:00 AM
