La violencia verbal que estamos soportando los electores es decepcionante. Los candidatos –ya sean éstos presidenciales o alcaldicios– se han entregado ciegamente a una fútil batalla de acusaciones, insultos, insinuaciones y toda clase de excesos mediáticos con el único propósito de desacreditarse mutuamente. Lo están consiguiendo... y todos.
Los que estamos esperando propuestas, planes, proyectos y compromisos nos encontramos aturdidos de esta campal batalla en los medios, que ha llegado, incluso, a la internet, escenario que bien podría trasladarse a las calles con más fuerza de la que vimos, por ejemplo, en Penonomé. Tanta animosidad hará perder un día la cabeza a los simpatizantes de lado y lado y entonces viviremos una tragedia.
Lo que necesitamos los panameños ahora es pensar en cuál es la mejor opción, pero con tanto ruido, no podemos concentrarnos. Los candidatos deben deponer los ataques, presentarnos sus proyectos y, sobre todo, ser más tolerantes. Hoy apelamos a su prudencia y madurez para que podamos participar en unas elecciones en paz.
