La ley panameña a veces parece más un pasquín que normas de estricto cumplimiento. El Gobierno reguló el transporte selectivo, pero los conductores de taxis decidieron que esas medidas no se aplican a ellos, y frente al último plazo –ahora próximo a vencer el domingo 15 de marzo– se burlan pidiendo otros 6 meses de prórroga para pintar los taxis de amarillo. Solo el 30% de la flota ha cambiado el color.
¿Cómo quedan esos 9 mil propietarios que acataron las exigencias so pena de multa? La autoridad regulatoria, en sospechoso contubernio, decidió trancar sus puertas a la prensa en lugar de divulgar la falla y sancionar a esos convencidos de que es fácil presionar y conseguir más dispensas. Sería bueno ver cumplir la ley en este país del juega vivo y no pasa nada.