Muchas autoridades gubernamentales siguen pensando que la información concerniente a los asuntos públicos es confidencial y debe estar vedada para los ciudadanos. El presidente, Martín Torrijos, visitó la semana pasada la autopista Panamá-Colón, que su partido –durante la administración de Ernesto Pérez Balladares (1994-1999)– prometió que sería financiada con fondos privados a riesgo de la empresa concesionaria.
Pues bien, esa fue otra promesa que se llevó el viento, pues la obra hoy se construye con financiamiento del Estado y, sus peajes, además, serán subsidiados con dinero de los contribuyentes. Lo más grave es que el tramo que se construye es altamente costoso, de ahí su inviabilidad en materia de peajes. Pero, ¿cuánto suma el costo del proyecto? Ese es un secreto que nadie ha querido revelar en el Ejecutivo.
Los esfuerzos de este diario por obtener esa información, simplemente han sido infructuosos. En definitiva, los panameños no sabremos el monto final del proyecto, solo porque algunos siguen creyendo que todavía vivimos sumidos en la oscuridad de la dictadura militar en la que se formaron políticamente.
