La falta de previsión de las autoridades ha puesto en riesgo la seguridad colectiva. Realmente es vergonzoso que cuerpos de seguridad de primera necesidad tengan que llegar al extremo de declararse en huelga para obtener las migajas que el Gobierno les ha dado en fecha reciente.
Lo entregado a los bomberos está lejos de ser la solución a los reclamos imperiosos de esa institución bomberil. Incluso, los voluntarios han tenido que recurrir a un paro para llamar la atención de estos funcionarios, más interesados en cobrar su cheque quincenal que en solucionar los apremiantes problemas que afronta el cuerpo de bomberos.
Es necesario que el Gobierno sea parte de la solución, pues a él se le facturará cualquier desgracia que ocurra por la amenazante falta de recurso humano y de equipo. Y este gobierno ya tiene muchas tragedias en su lista: los 18 calcinados en el bus incendiado en La Cresta o las más de 100 muertes causadas por medicinas elaboradas en la CSS envenenadas con dietilene glycol. Solo falta un poco de voluntad política para evitar otra catástrofe.
