El Ministerio de Educación parece estar dirigido no por un ministro, sino por una comisión a la que hay que consultar para que los gremios docentes avalen cada decisión que se tome. Estos grupos exigen ser consultados en asuntos que claramente son administrativos, tal como ocurre con el calendario escolar.
Es una injusticia que los colegios oficiales no estén listos para empezar las clases más temprano, pero es mucho peor que los dirigentes gremiales quieran condenar a la misma suerte a los estudiantes del sector privado, cuando en Panamá la educación parece retroceder en vez avanzar.
¿Hasta cuándo el ministerio seguirá sometiéndose a los caprichos de esta dirigencia? Por esta falta de liderazgo es que Panamá nunca llega a reformar su sistema educativo, pues nada parece satisfacer los exquisitos gustos de estos docentes, que tampoco mueven un dedo para mejorar la educación.
