La selección hecha, mediante concurso, del vitral que adornará el Museo de la Biodiversidad debería servir de ejemplo a seguir en tantos otros campos.
El magistral edificio que se construye según el diseño del arquitecto de fama mundial Frank Gehry no solo ha unido tras de sí a un puñado de científicos, educadores y empresarios en un proyecto visionario y emblemático, sino que sigue dando muestras de lo mejor de los panameños.
No solo se estimula el talento y la creatividad con categoría internacional, sino que la obra ha empezado a atraer el interés de empresas privadas que han entendido que, más que un bello edificio, el proyecto tiene un propósito docente que servirá para educar a nuestra población sobre el gran reto presente: el del medio ambiente y su diversidad biológica.
