El Presidente nos pasará a los contribuyentes una factura de un millón de dólares por las “buenas” obras hechas bajo su administración. Martín Torrijos pretende gastarse esa cantidad para divulgar los resultados de su gestión. Todo ello, en medio de una campaña en la que su partido político no está bien parado en las encuestas.
Pero esto no es más que un torpe truco de semántica, pues ya sabemos que este esfuerzo de “divulgación” no tiene otro propósito que hacer propaganda a favor del PRD. Así que el señor Presidente ha convertido al Estado en un contribuyente más de la campaña de su partido político.
Derrochar esta friolera en difundir el trabajo por el cual le pagamos un buen salario a él y a su Gabinete solo provoca rechazo, no solo por la insensatez del gasto, sino por la banalidad que supone tanta jactancia, olvidando por completo que, así como su gobierno se atribuye el progreso del país, también es responsable de costosos errores, como el de la pérdida de las preferencias arancelarias en Europa o el fracaso del TLC con Estados Unidos. Pero de ello, estamos seguros, no veremos una palabra en su plan de divulgación.
