El personal administrativo de la Caja de Seguro Social (CSS) está exigiendo mejoras salariales. Como ya es usual, los pacientes serán los que paguen las consecuencias de una huelga que han anunciado para mañana los administrativos.
Tal parece que la CSS está condenada a vivir en el déficit económico, pues no hace más que coger un aire –que pagamos todos los cotizantes– cuando ahora su personal se enfila para recibir lo que cree que es su parte del pastel, olvidando por completo que son precisamente los pacientes -quienes se quejan amargamente del trato inhumano que reciben- la razón de ser de estos cargos administrativos.
Si los aumentos dependieran de una evaluación al personal administrativo por parte de los usuarios, seguramente no estarían cerrando calles, sino preocupados por dispensar un servicio eficiente y oportuno. Los que sufragamos la administración de la CSS y pagamos impuestos esperamos que el Gobierno no se salga con otro de sus subsidios –tan populares en esta época de campañas– para con ello meramente echarle tierra al fuego que está a punto de encenderse.
