A partir de hoy, los ciudadanos panameños nos aprestamos a cumplir una tarea de mucha trascendencia: renovar nuestras máximas autoridades. En los próximos cuatro meses veremos y escucharemos en nuestros hogares a los candidatos a Presidente, a diputados y a alcaldes.
Y muchos de ellos pretenden reelegirse por un período más. Y como siempre, oiremos sus promesas, esas que casi nunca cumplen, no porque no se puedan hacer realidad, sino porque ellas únicamente sirven para llevarlos a posiciones donde el dinero es la prioridad y las necesidades de sus electores lo anecdótico.
Es por ello que los ciudadanos debemos ser más prudentes y responsables a la hora de elegir a las personas o políticos que conducirán esta nación por los próximos cinco años. Tenemos que recordar que solo de nosotros depende cómo se manejarán los recursos económicos o los ambientales; las leyes que necesitamos o las nuevas políticas que exige el crecimiento del país. Será nuestro éxito o nuestro fracaso. El voto que depositemos decidirá el gobierno que nos merecemos.
