Muy cómoda resultó la decisión adoptada por la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional de archivar el proyecto de ley sobre salud sexual y reproductiva. La excusa fue que casi todos los consultados se mostraron en contra del proyecto.
Esta es una de las poquísimas veces en que la Asamblea dizque presta oídos a la presión ciudadana, pues en el pasado su sordera ha quedado en evidencia cuando, por ejemplo, los diputados ignoraron el clamor ciudadano para que no se aprobara la primera versión de las reformas a la Caja de Seguro Social –que luego se tuvo que modificar– o cuando hubo oposición para que se creara una ley para celebrar el mes de la Biblia, o ahora, cuando existe una creciente presión para que se modifiquen los decretos ley sobre seguridad nacional.
Por ello, es evidente que lo que han hecho los diputados en esta ocasión es huir de una situación incómoda, en vez de buscar posiciones conciliadoras entre los grupos antagonistas que nos permitan tener una legislación cónsona con los requerimientos de la sociedad actual.