No se requería de pitonisas para saber que tarde o temprano el ex ministro Daniel Delgado Diamante se escudaría detrás de la prescripción para esquivar la justicia. Su primer recurso –afirmar que había sido sobreseído por el Órgano Judicial– pretendía confundirnos con el argumento de la “cosa juzgada”.
El Ministerio Público ha hecho todo cuanto ha podido por acomodar la versión del ex ministro, sin encontrar evidencia alguna de investigación, juicio o sentencia. Sencillamente, no fue juzgado. Pero resulta que, hasta esta semana, siquiera mencionar la palabra “prescripción” equivalía, precisamente, a admitir públicamente que el caso nunca había sido juzgado y que el paso del tiempo lo beneficiaba por haberse extinguido la acción penal.
Poco a poco los hechos van desvelando la verdad. Es hora de que la justicia finalmente investigue los hechos, se llame a los testigos, se aleguen las excepciones y se proclame a los responsables, tal y como debe acontecer en las naciones donde impera el estado de derecho.
