Una de las minas ubicadas en Petaquilla ha causado tal daño en Donoso, en la provincia de Colón, que las autoridades han calificado como el peor que se puede infligir, como la afectación de zonas donde había especies en peligro de extinción.
Como siempre, el Gobierno no pudo prevenir los destrozos, lo cual lo convierte en cómplice, gracias a su ya proverbial negligencia. ¿Habrá castigo? Eso habrá que verlo, como también habrá que ver lo que queda de Donoso antes de que las minas acaben con su verdor.
Nada podrá hacer el dinero para resarcir el perjuicio causado, pero esperamos que el peso de la ley les caiga a estos empresarios, cuya desproporcionada ambición será nuestra ruina ecológica.
