Por dicha, dentro de este ambiente cargado de escándalos políticos, recriminaciones y protestas, hay siempre iniciativas reconfortantes que nos permiten sobrellevar la rutina.
Por tercera vez la ciudad de Panamá es sede de un certamen de primer nivel que ha convocado a varios de los más talentosos jóvenes pianistas del mundo. Impulsado por la meritoria pareja de esposos Jaime y Nelly Ingram el Concurso Internacional de Piano se suma al trabajo arduo, lúcido y callado que tantos panameños, en diferentes disciplinas, llevan a favor de la promoción artística en Panamá, como han sido la Bienal de Arte, destacadísimas exhibiciones en el Museo del Canal, y la innumerable cantidad de exposiciones plásticas, movimientos de danza y música, opera y cine que poco a poco van animando el letargo cultural del Istmo.
Tanto optimismo choca con la apatía de las instituciones oficiales supuestamente encargadas de su promoción, como el Inac, consumidas por la inercia burocrática que deja muy poco presupuesto para la verdadera inversión cultural.
