Respaldamos el pedido que hizo ayer Daniel Delgado Diamante de reivindicar el derecho a defenderse ante los tribunales por todas las “infamias” que siente se le han imputado, manchando con ello su honor y el de su familia. Es una garantía que en democracia tienen todos los panameños, pero que –para desgracia de tantos muertos y desaparecidos– él jamás permitió que existiera durante los tiempos macabros en que controló el poder militar.
Pero no olvide que, por encima de su derecho de defensa, en esta democracia que conquistamos están los reclamos de justicia de una familia humilde que por lustros ha cargado el cadáver de un esposo acribillado y el alma de un padre ausente, un homicidio por el que, según familiares de la víctima, vecinos y compañeros de cuartel, usted es directamente responsable. Ha llegado la hora de enfrentar la justicia, bien sea encontrando al responsable del asesinato, o vindicando honores mancillados.
