“Daniel Delgado Diamante pensó que mató a un perro”, así se expresó la hermana de Andrés García por la forma como murió baleado y desangrado el cabo que desobedeció al actual ministro de Gobierno y Justicia. Fue acribillado como un perro y su muerte ha sido tratada como la de un animal: un asesinato oculto, encubierto por el aparato militar, y una familia humillada en su miseria.
Todo parece indicar que el Gobierno Nacional está lejos de considerar que un ser humano fue asesinado por un oficial que hoy pretende combatir la criminalidad. Presidente Torrijos: se trata de la muerte de un humilde panameño, asesinado en la sala de su casa, a sangre fría, por el ministro que se sienta a su derecha en el Gabinete.
Usted, como gobernante democráticamente elegido, no solo tiene la responsabilidad de separarlo de su cargo, sino la obligación ineludible de darles a los familiares de la víctima las garantías necesarias sobre su integridad física... y demostrarle al país que no fue un perro el que murió.
