Es irónico que lo logrado por Margarita –el nuevo ídolo de la juventud panameña– con su talento, esfuerzo, perseverancia, y admirable sencillez, se utilice por unos para mejorar imagen –el gobierno– y por otros, para lucrar. Pero peor desatino es afectar el derecho de terceros de transitar libremente por una de las avenidas más importantes de la ciudad.
Eso sí que no tiene razón de ser. Si bien Margarita se merece un gran recibimiento, no debemos enceguecernos de tal forma que por celebrar una victoria, trastoquemos el normal desenvolvimiento de la ciudad al cerrar la Transístmica.
Panamá tiene estadios, centros de convenciones, parques; viables todos para organizar un evento, sin hacerlo en la vía pública. Perturbar la actividad laboral y afectar la productividad cuando el costo de vida golpea a todos los panameños, es un grave desacierto y una falta absoluta de visión de país. Ojalá maduremos, pues el ejemplo dado a la juventud, por quienes toman este tipo de decisiones, es desalentador.
