El Ministerio Público ha entregado el resultado de sus investigaciones sobre las muertes producidas por el dietilene glycol y ahora la decisión está en manos de los tribunales. De los razonamientos vertidos queda claro que hubo negligencia y, por ello, casi una veintena de personas han sido acusadas en este caso.
Corresponderá a los jueces ahora determinar si hay méritos para ordenar una ampliación de las sumarias –cosa que debería hacerse de inmediato si fuera el caso– o si con las sustentaciones presentadas es suficiente para llamar a los involucrados a juicio. Si esta última es la mejor alternativa, esperamos que se imparta verdadera justicia y que esta no demore hasta que el caso prescriba, pues los muertos son más de un centenar.
Este es un caso harto complicado, pero los sobrevivientes de la tragedia y los familiares de los que no corrieron con esa suerte, deben recibir, al menos, el resarcimiento de ver a los culpables pagar por el daño causado.
