El Presidente de la República a veces –aunque últimamente con frecuencia– parece olvidar que su gobierno es el de todos los panameños. De ahí que es inaceptable escuchar de él discursos que claramente predisponen al panameño a una lucha de sectores, gremios o clases.
Recordemos que ya lo hizo cuando quiso enfrentar a empresarios y obreros por el tema de las gratificaciones laborales. Ahora el gobernante, en un lenguaje degradante y provocativo, declaró que pasaron esos días en que se llamaba “maricas” a los policías, casi instándolos a envalentonarse contra los ciudadanos, como en esos días de la dictadura en los que imperaba la ley del cuartel.
El discurso de quien pretende ser un estadista debe ser precisamente lo contrario: de tono conciliador, edificante, y no esas expresiones populacheras del político trasnochado que busca la aceptación desesperada en manifestaciones públicas de barricada. Recuerde, señor Presidente, usted no está en campaña y su pueblo abarca más allá de los miembros de su partido.
